lunes, 11 de julio de 2016

El escalofriante evento real que inspiró la película “El Conjuro 2”





“The Conjuring” está basada en el trabajo de Ed y Lorraine Warren, la más importante pareja estadounidense que se dedicó a investigar fenómenos paranormales durante la segunda mitad del siglo XX. La primera parte narró su experiencia con una casa embrujada en Long Island, pero la secuela mostrará el famoso evento que sucedió en Inglaterra a finales de los 70, hecho que incluso hoy sigue en discusión pues no se sabe si se trató de uno de los casos reales mejor documentados en la historia o al contrario, de una de las bromas más grandes jamás hechas a manos de dos niñas, en la que cayeron policías, periodistas, investigadores y en consecuencia, casi todo un país.





Familia Hodgson

Después del incidente antes mencionado, Peggy, la madre de las niñas, llamó a la policía pues creía que podía haber ladrones o bromistas en la casa. Ellos buscaron por todo el lugar, pero no encontraron nada. Lo que el reporte oficial sí muestra es que uno de los policías aseguró haber visto que una silla se movía varios centímetros sin que nadie la empujara. En cuanto se fueron, la actividad se reanudó. Los platos volaron, los golpes en la pared se intensificaron y días después, un fotógrafo que buscaba registrar la actividad fue golpeado por una pieza de Lego caliente (el calor es una de las características de un poltergeist) que le dejó una marca por días. Poco después llegó Maurice Gross, uno de los investigadores paranormales más importantes del momento.


Una de las fotografías tomadas cuando las niñas eran acosadas por el poltergeist. Parece que está saltando, pero Janet jura que nada fue actuado.

Gross era miembro de la Sociedad para la Investigación Psíquica, a la que pertenecieron personas como Freud y Jung. Él fue una de las personas que más se involucró en el caso (a diferencia de la cinta próxima a estrenarse en la que se le da prioridad al matrimonio Warren) y años después continuó defendiendo lo que sucedió como uno de los mayores eventos sobrenaturales en la historia. Mientras tanto, la familia Hodgson, compuesta por Peggy, su hija Margaret de 13 años, Janet de 11, Johnny de 10 y Billy de 7, temían por su vida al vivir acosados por una criatura que al parecer disfrutaba de su tormento.

Fueron 18 meses que vivieron atormentados con voces guturales que salían de la nada, golpes en las paredes que al ir a revisarlos sonaban en otra parte, cuartos en los que se escuchaban ladridos de perros y que al entrar en ellas no encontraban nada ni nadie dentro. Pronto las cosas empeoraron: prendas que se movían espontáneamente, objetos cada vez más fuertes que eran arrojados en direcciones inesperadas e incluso la situación alcanzó tal gravedad que Janet llegó a levitar de manera violenta para después ser arrojada al piso. En otra ocasión, el investigador Maurice Gross escuchó que la niña gritaba que tenían su pie. Al entrar al cuarto la encontraron con la pierna en una extraña posición y al intentar moverla les resultó imposible. Eran dos adultos intentando jalar a una niña que visiblemente no tenía nada que la sostuviera en ese lugar, por lo que muchos dejaron de ser escépticos después de ese atentado.


A lo que algunos consideraban una presencia demoníaca, otros mantenían una posición lógica, pues el que no se encontrara una explicación a los eventos no significaba que fueran reales. A pesar de que policías, vecinos e investigadores juraban haber presenciado los hechos, gente como Anita Gregory, una importante psicóloga, estaba determinada a encontrar la farsa, y en cierta forma lo hizo.

Las niñas decían que el poltergeist se negaba a hablar o a cometer sus actos más violentos cuando alguien ajeno a las hermanas (los expertos como Gross dicen que los poltergeist suelen atacar en especial a mujeres jóvenes) se encontraba en la habitación. Eso le pareció parte de la farsa, por lo que un día le permitieron entrar con ellas a la habitación y las hermanas le pidieron que se volteara, cerrara los ojos y tapara sus oídos; sólo de esa forma el espectro se manifestó. Almohadas y objetos pequeños volaron hacia Anita Gregory, quien llegó a escuchar la demoníaca voz maldiciendo. Incrédula ante todas las especificaciones de un fantasma para manifestarse, escondió una cámara en la que después vio cómo Janet doblaba una cuchara para después decir que había sido el.
Poco tiempo después descubrieron que una de las hermanas podía fingir esa voz infernal sin lastimar su garganta y aunque en la actualidad Janet acepta haber fingido por la presión de los medios de comunicación que siempre buscaban algo nuevo, también jura que si llegaron a fingir algo fue cerca del 2% de todo lo que sucedió en la casa. El final de los eventos fue tan abrupto como el inicio. Una de las hijas cree que gracias a que ellas comenzaron a dominar el miedo y el pánico, el poltergeist perdió atención en ellas. Las investigaciones terminaron y la prensa se fue, pero el daño estaba hecho y mientras muchos creían que se trataba de una familia maldita, otros las llamaban un fraude. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario